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  1. Auditar y limpiar la base de conocimientos: eliminar documentos duplicados, desactualizados o contradictorios.
  2. Definir el tono y los límites del agente: qué puede responder, cómo debe sonar y qué temas debe derivar al equipo humano.
  3. Configurar idioma y variaciones regionales: idioma fijo o detección automática según el perfil de clientes.
  4. Establecer triggers de escalación a humano: frustración del cliente, temas fuera del alcance y solicitud explícita de atención humana.
  5. Probar con escenarios reales antes de lanzar: simular conversaciones con las consultas más frecuentes de tu base de clientes.
  6. Monitorizar y ajustar semanalmente: revisar el registro de conversaciones, detectar patrones de error y actualizar la base de conocimientos.
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  • FAQs por tema: preguntas y respuestas concretas, redactadas en el mismo lenguaje que usan los clientes. Si los clientes preguntan “¿cómo cancelo mi cuenta?”, el documento debe usar exactamente esa frase, no “procedimiento de baja de usuario”.
  • Guías paso a paso: para procesos que tienen una secuencia definida, la estructura numerada ayuda al agente a extraer los pasos correctos en el orden correcto.
  • Fichas de producto o servicio: documentos cortos y específicos por cada producto, plan o funcionalidad. Un documento por tema, no un documento que intenta cubrir todo.
  • Glosario de términos internos: si tu empresa usa nombres propios para procesos o productos, el agente necesita saber qué significan para no confundirlos con términos genéricos

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